AÑO 2012 - 366 DÍAS
por jlreyes
¡ A Ñ O 2012 ! ¡¡¡ 366 días !!!
2012. Estrenamos año bisiesto. Febrero se ha puesto chulo y nos ofrecerá 29 días y no los 28 acostumbrados. Y estos días, para ti y para mí, si tenemos fe, los recibiremos como un regalo de Dios, y serán, han de ser, los mejores 366 días del año.
Consiste en apoyarnos en Dios y hacer que cada día sea “el mejor” de nuestra vida. ¡Venga lo que venga! Así, día a día. Uno puede ser el último, por eso nos planteamos racionalmente: “Ayer pasó. Mañana, ¿llegará?” Cada día es “un tiempo” que Dios nos regala para llenarlo de amor a Él y de entrega y generosidad con los demás. Por ello, si llegan buenas noticias, mejoras económicas, un nuevo hijo al hogar, aprobar una oposición, la boda de una hija… ¡gracias, Dios mío!
Y, si son menos agradables, enfermedades, escasez económica, la pérdida de un familiar o de un buen amigo, el frigorífico que no funciona, que se corta el agua potable o nos cierran la calle por obras… En todos los casos, al estar convencidos de que “aquello” es lo mejor para mí… ¡gracias, Dios mío!
Y todo, porque tenemos fe, y sabemos que `cuando los acontecimientos o las circunstancias no permiten que escojamos nosotros, hemos de estar convencidos de que es Dios quien ha escogido por mí`. Y, entonces, saldrá de nuestro corazón decirle: “Lo quieres, Señor? ¡Yo también lo quiero! (Camino 762).
La felicidad, la alegría nace de sentirnos infinitamente amados por Dios, que es nuestro Padre, el mejor de los padres, y quiere para mí lo mejor en cada momento.
Cuando falta la fe, y centramos nuestra vida sólo de tejas abajo, es cuando se produce el “desastre” del “yoismo”, que nos lleva a no dirigirnos cada día a Dios para darle gracias por “lo que nos parece bueno”, y, por descontado, `desentenderse de los demás, no quererles ayudar, pues en su egoísmo – se dice - : “ que cada palo aguante su vela”…
En una palabra, ni agradece lo bueno, pues era lo natural, lo que yo me merezco, ¡faltaría más!, ni se acepta la contrariedad, como imposible en mi caso, pues, pues, ¿por qué me ha de pasar “esto” a mí? Y, piensa el “sin Dios”, encarándosele ¡¡¡ a mí…a mí !!!
San Pablo les da la respuesta, cuando, inspirado por Dios, enseña a los cristianos de Roma: “Recibisteis un espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: ¡Abbá, Padre! (…) y estoy convencido de que los padecimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria futura que se ha de manifestar en nosotros”(8,18). Y un poco más adelante: “para los que aman a Dios, todas las cosas son para bien” (8,28)
" Os deseo que tengáis todos con Dios, en la familia, con los amigos, con los compañeros, con los vecinos… un feliz año 2012 colmado de gracias del Cielo!




30/12/11 06:41:00 pm,