EL PUEBLO QUE CAMINABA ENTRE TINIEBLAS VIO UNA GRAN LUZ
por jlreyes
“EL PUEBLO QUE CAMINABA EN TINIEBLAS VIO UNA GRAN LUZ”
En tiempo de Isaías, el pueblo que ha prevaricado de los mandatos de Dios, recibe del profeta un pavoroso oráculo, buscando su conversión: “Escuchad, casa de David: ¿os parece poco cansar a los hombres para que canséis también a mi Dios?... Y les anuncia terribles amenazas: … “Aquel día cualquier lugar en que había mil cepas, que valían mil siclos de plata, tendrá zarzas y abrojos… y los montes que se cultivaban con la azada, serán dehesa de bueyes, lugar hollado por ovejas” (Cap. 7). Pero Dios, que es Amor, enseguida (cap. 9), les habla el el perdón con la venida del Mesías: “El pueblo que caminaba en tinieblas, vio una gran luz; a los que habitaban en tierra de sombras de muerte, les ha brillado una luz…”. Y más adelante (Cap.11) vuelve a anunciar el gozo de la salvación: “Saldrá un vástago de la cepa de Jesé (padre de David), y de sus raíces florecerá un retoño. Sobre él reposará el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor. Así se cumplirá el signo que Dios daba a Acaz: “Mirad, la virgen está en cinta y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Emmanuel (“Dios-con-nosotros”): ¡¡¡MARÍA!!!
Hoy, como entonces, las antítesis de la vida: //Tinieblas, luz.// Pecado, perdón.// Huída de Dios, amor de Dios, abajándose a la altura del hombre.// Placer, entrega en la cruz.//
Hoy, cuando las costumbres y modos de vivir se han relajado hasta extremos, inconcebibles, con rechazo y olvido de Dios; cuando parece que Dios ha sido destronado y en su lugar se ha colocado un ídolo (el hombre), parece repetirse la historia. Y aunque la “contestación” tiene menos seguidores que los que aparecen en los medios de comunicación, dan la impresión de que el mal se extiende por el mundo. En cambio, sin ruido, existe una numerosísima legión de santos ignorados, y una poderosa corriente de miles de jóvenes que quieren amar a Dios, servir a Dios, entregarse de por vida a Dios. Se hace verdad el antiguo adagio, que dice: “Ni el bien hace ruido, ni el ruido hace bien”.
Hoy, como entonces “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz”: Esa gran luz, MARÍA, la Madre de Jesús y Madre nuestra, la “tota pulchra” - toda bella -, la Inmaculada. La celebramos el día 8 de diciembre. Ella nos da seguridad y nos invita a seguir caminando con ánimo resuelto, sin complejos, con la alegría de saber que el bien siempre vence al mal.
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01/12/11 02:36:00 pm,