POSTURA QUE SE HA DE TENER DURANTE LA CONSAGRACIÓN EN LA MISA

por jlreyes Email

POSTURA QUE SE HA  DE TENER DURANTE LA CONSAGRACIÓN EN LA MISA

 

Con frecuencia, al asistir a la Santa Misa, se puede observar que, de un tiempo a esta parte, muchos fieles se mantienen de pie durante la Consagración, que es, sin duda,  el momento culminante del Misterio, en el que nuestro Señor Jesucristo se hace presente en el Altar, glorioso, con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad. El sacerdote, para que sea adorado, eleva la Sagrada Forma y el Cáliz después de ser consagrados. ¿Por qué, entonces, este esnobismo de quedarse de pie?  ¿Por mostrarse más “progresistas”? ¿Por orgullo del hombre de no inclinarse ante nadie? ¿O, tal vez, por sentirse tan “confianzudo” con Jesús, mi amigo, mi hermano, olvidando que también es “mi Dios”?

¿Qué dice sobre este tema el Magisterio de la Iglesia?  La Instrucción General del Misal Romano, promulgada por Pablo VI (está publicada al comienzo del Misal), determina:

1.- “Se tendrá que prestar atención a aquellas cosas que se establecen por esta Instrucción general y por la praxis tradicional del Rito romano, y aquellas que contribuyan al bien espiritual del Pueblo de Dios, más que al deseo o a las inclinaciones privadas”.

2.- En sus números 42 y 43 plantea la gran importancia que tienen los gestos y posturas corporales en la celebración de la Santa Misa, tanto de los Ministros como del Pueblo.  Y cuando se refiere a la Consagración, determina: “Los fieles estarán de rodillas, a no ser por causa de salud, por la estrechez del lugar, por el gran número de asistentes o que otras causas razonables lo impidan, durante la consagración. Los que no puedan hacerlo,  hagan inclinación profunda mientras el sacerdote hace la genuflexión después de la Consagración.”

3.- También Benedicto XVI reafirma con fuerza esta norma. Y expone en la Lectio Divina dirigida a los párrocos y sacerdotes  de la Diócesis de Roma  (10/03/11), comentando  el pasaje de Hechos de los Apóstoles 20, 17-38, lo que extracto: “San Pablo “cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y oró con todos ellas”(v.36) Y nos recuerda otros momentos sublimes contenidos en la Sagrada Escritura: “El Señor, el Hijo de Dios,  en el Huerto de los olivos, oró de rodillas; san Esteban, en el momento del martirio, se arrodilló para orar. Orar de rodillas – sigue diciendo - quiere decir adorar la grandeza de Dios en nuestra debilidad, dando gracias al Señor porque nos ama precisamente en nuestra debilidad”. Y comenta seguidamente la carta a los Filipenses: “Todo el cosmos, el cielo, la tierra y el abismo se arrodillan” (2,10-11).  Jesús es, realmente, expresión de la verdadera grandeza de Dios (…) Ante Él nos ponemos de rodillas, adorando. Estar de rodillas ya no es expresión de servidumbre, sino precisamente de la libertad que nos da el amor de Dios, la alegría de estar redimidos, de unirnos con el cielo y la tierra, con todo el cosmos, para adorar a Cristo, de estar unidos a Cristo y así ser redimidos

1 comentario

Comentario De: Julian Guiterrez [Visitante]
Julian GuiterrezMe ha gustado mucho este comentario.., sobre la postura durante la adoración eucarística. Realmente, si creemos en lo realmente sucede durante la consagración, estar de rodillas -adoración- es la postura más congruente con nuestra fe.
27/10/11 @ 15:44

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