SI QUIERES ANDAR SEGURO POR LA VIDA, LLEVA UNA BRÚJULA!

por jlreyes Email

PARA ANDAR SEGURO POR LA VIDA, LLEVA UNA BRÚJULA

 

Al parecer, una buena masa de jóvenes, cada semana, se encuentran para celebrar su llamado “botellón”, sábado y domingo hasta las tantas de la madrugada. Dos noches quitadas al descanso, con el consiguiente desequilibrio psicológico. Da la impresión de que esos jóvenes andan algo desorientados,  - “esnortaos” diríamos en andaluz -, como los que insensatamente se van de excursión a la sierra sin brújula que les oriente el Norte y, naturalmente, con el consiguiente  peligro de perderse.

Esnortao” es persona que no sabe dónde está, ni sabe si va o si viene. Que ha perdido el Norte de su vida; que va por la vida “a lo que salga”, a pasarlo chupi, aunque estas celebraciones comienzan por el alcohol, en muchos  siguen con las drogas y, lastimosamente, muchos y muchas,  en un triste desenfreno sexual.  Consecuencia: cada día hay más jóvenes alcohólicos, más drogatas y jóvenes sin más código moral que el bienestar inmediato.. ¡Cuántos lloran más tarde las consecuencias del “botellonazo”!

Y se ha generalizado de tal manera, que los que no van a esa parranda son vistos como desfasados, aburridos, infelices... Y éstas y éstos,  cuando se deciden a participar en el jolgorio multitudinario, comienzan con remilgos y… terminan como los demás, “colocados“ y abochornados al presentarse a sus familias.

Todo esto, a mi parecer y al parecer de expertos en psiquiatría social, no es “cultura”, es celebrar un culto a san Gilando, un santo imaginario, como san Jinojo. Ambos, según el vulgo,  hacen en el cielo el triste oficio de papanatas. Y decimos en nuestro lenguaje coloquial: ¡No seas gilazo!, ¡No seas “sanjinojo”, ¿no es verdad?

Y leo en “Las Águilas” de J.L. Pinillos, este gracioso diálogo, muy expresivo y aplicable al tema:  “José, le felicitó por el cambio: - ¡Home, grasias al Artísimo! … Que paresías un san Gilando en er sielo”.

En las familias, en los centros de educación, desde las instancias públicas hay que hacer una gran campaña de desactivación de este falso esperpento que llaman “cultura” y no es más que un desencajarse de obligaciones familiares y sociales, y hacer mujeres y hombres “blandos”, sin ilusiones ni ideales para la construcción de un mundo mejor.

¡Ánimo, pues, jóvenes, que la crisis económica y laboral que hoy tenemos está, en gran parte, dependiendo de vuestras actitudes y vuestra responsabilidad de hoy!

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