... Y LE OFRECIERON ORO, INCIENSO Y MIRRA

por jlreyes Email

 



… Y LE OFRECIERON ORO, INCIENSO Y MIRRA

Y nacido Jesús en Belén, pasado un tiempo,  unos estudiosos astrónomos de diversas partes de Oriente descubrieron una estrella de esplendoroso fulgor, anuncio de un hecho extraordinario. Y puestos en camino, se encuentran los tres cerca de Jerusalén siguiendo su estela. Pero ésta desaparece  y ellos, desolados, preguntan a Herodes, rey de Judea en vasallaje al imperio romano:  “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido. Pues vimos su estrella y hemos venido a adorarle” (Mt 2,2)
Herodes, disimula su rabia, y consulta con los Príncipes de los sacerdotes. Éstos le dicen que el Mesías había de nacer en Belén de Judá. Herodes encamina a los magos con el ruego de que le comuniquen haberle encontrado para ir él también a rendirle pleitesía.  De nuevo, se  aparece a los magos la estrella que les encamina a la casita en que vive aquella familia afortunada. “Y entrando en la casa, vieron al Niño con María, su madre, y postrándose le adoraron” (Mt 2,11) Y, abriendo sus cofres,  le ofrecieron oro, incienso y mirra. Y se marcharon por otro camino.
El concilio de Trento cita expresamente este pasaje de la adoración de los Magos al enseñar el culto que se debe dar a Cristo en la Eucaristía: “Todos los fieles de Cristo en su veneración a este Santísimo Sacramento deben tributarle aquel culto de latría que se debe al verdadero Dios…Porque aquel  mismo Dios creemos que está en él presente, a quien al introducirle el Padre eterno en el orbe de la tierra dice: “Y adórenle todos los ángeles de Dios” (Heb 1,6); a quien los magos postrándose le adoraron (Mt 2,11), a quien, en fin, la Escritura atestigua (Mt 28,17) que le adoraron los Apóstoles en Galilea” (Conc. Trid. Decr. De Stma . Eucharistia, cap. 3)
También nosotros, tú y yo, creyentes, permanezcamos en adoración. Y le decimos a Jesús con un bello himno del Breviario: “Reyes que venís por ellas, / no busquéis estrellas ya, / porque don el Sol está / no tienen luz las estrellas.//  Aquí parad, que aquí está / quien luz a los cielos da: / Dios es el puerto más cierto, / y si habéis hallado puerto / no busquéis estrellas ya. // No busquéis la estrella ahora: que su luz ha oscurecido / este Sol recién nacido / en esta Virgen Aurora. // Ya no hallaréis luz en ellas, / el Niño os alumbra ya, /porque donde el Sol está / no tienen luz las estrellas”

 

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